Para todos aquellos que olvidaron a dónde van…
Últimamente tengo la extraña sensación de que ya no se me respeta, veo a diario cómo la gente pasa por delante de mis narices sin ni siquiera pensar que estoy ahí, acechando en cada momento. Es una sensación molesta, ya que después de tantos años de arduo trabajo, me he ganado un reconocimiento por mi importante labor, por eso yo te pregunto querido amigo: ¿Por algún casual has pensado que no me acuerdo de ti?
Tú que te sientes tan bello, que necesitas verte bello para poder exteriorizar que tu belleza te hace distinguido sobre el resto de los mortales, y poder así alimentar tu ego con la envidia que generas, a veces tan saciado que en ocasiones te privas de los alimentos terrenales, para acabar consumiéndote a ti mismo y convertirte en un contenedor vacío del que sólo emana egoísmo. ¿Acaso crees que puedes vencerme? De ser así, déjame que te recuerde que estás hecho de carne que bajo mi influencia no tardará en volverse putrefacta, y de hueso que de igual manera se quebrará hasta quedar reducido a polvo, ya que del polvo venís, y en polvo os convertiréis.
Tú que te sientes poderoso, crees que con tu riqueza puedes comprarlo todo firmando un cheque en blanco. Te consideras imprescindible, y piensas que tu vida es más digna que la de las personas de las cuales vives a su costa, personas que sufren y mueren sólo para complacer tus ansias de poder, -algo que me enoja profundamente, ya que me haces trabajar más tiempo del que considero oportuno-. Estás convencido de que moras en lo más alto de la pirámide, desde donde puedes controlar todo tu imperio sin que nadie cuestione tus divinas decisiones. Lamento decirte que no eres más que una insignificante molesta mosca que pone sus huevos en la comida de los demás, pero al igual que a todos, iré a buscarte, y ese día comprenderás, -del mismo modo que hicieron muchos otros antes que tú-, que eres más pobre que ninguno, ya que careces de alma.
No creas que me he olvidado de ti, sí, tú que consideras que tu tiempo es eterno, que vives postrado en tu sillón viendo pasar la oportunidad que se te otorgó en su día para demostrar el sentido de tu existencia. O como en el caso de mis clientes favoritos, esos adorables viciosos ignorantes motivados por alcanzar esa sensación momentánea de falso poder, que disfrutan intoxicando su organismo a base de sustancias deliciosas que adulteran su percepción, para poder encontrarse con el espejismo que ansían ser, y que cuan manada de borregos camino al matadero, acuden a mí cada fin de semana con euforia a formar parte de mi jardín silencioso, sin ni siquiera tener que molestarme en llamarlos. Tan encantadores…
He de reconocer que me encanta mi trabajo, lo ejecuto de un modo firme y tajante, y disfruto con él, tanto es así que en ocasiones me permito la licencia de regocijarme tomándome mi tiempo para no dejar cabos sueltos. A pesar de ello a veces dudo, en esas pocas situaciones mucho menos cómodas en las que me planteo la posibilidad de hacer pequeñas excepciones con aquellos que por sus acciones son merecedores de indulto, pero finalmente ejecuto mi cometido, he de ser justo.
Te observo atentamente desde el momento en que llegaste a este mundo, cuando en ese mismo instante comenzó tu inevitable cuenta a atrás, independientemente de quién seas y de lo que hagas, esperando impaciente a que llegue la hora, y es por eso que el motivo por el que te escribo, es para recordarte que has de morir.
Escrito por | Carlos Pérez
Imagen | Carlos Pérez
Ole ole y ole… me ha encantado el post…
Creo que todos nos podemos sentir identificados con tus palabras en algún momento, sin que eso sea la continua situación de nuestra vida…
Un saludo, y sigue escribiendo así de bien
Gracias Javixu, me alegra mucho que te guste. El caso es que no está de más que de vez en cuando uno se planteé que a pesar de todo, aún seguimos siendo afortunados por el mero hecho de estar vivos. Aunque ya digo, de vez en cuando, porque sería muy depresivo limitarte teniendo este contínuo pensamiento de la muerte.
Salu2.